31 de mayo de 2008

Día 3: Gula


“Uso inmoderado de los alimentos necesarios para la vida”, el placer o deleite que acompaña al uso de los alimentos.

Amo yo la gula por ir de la mano con mis ansias.

29 de mayo de 2008

Día 2: Ira


“Appetitus inordinatus vindictae” apetito desordenado de venganza, que se excita en nosotros por alguna ofensa real o supuesta.

Amo yo la ira por ser compañera de mis deseos.

27 de mayo de 2008

Hiragana

Lo siento, tenía que poner este video... aprender idiomas es bonito!



xD genial

Pues si a nosotros nos cuesta su silabario... imaginad lo que les debe costar a ellos el abecedario...
Intentad no reiros cuando este pobre japonés intenta leer una frase en inglés.... :3

Día 1: Pereza (Asticia)


“Tristeza de ánimo que nos aparta de las obligaciones"

Amo yo la pereza por ser guía de mis días.

Luna en la noche




Viose la Luna sola aquella noche de verano, pues las estrellas no aparecieron junto a ella.

Reflejos de un Sol ensangrentado iluminaban aún el cian del inmenso cielo, pero la belleza de éstos impedía que el brillo de los pequeños astros acompañase aquella Luna llena.

Las horas pasaron, y las esperanzas de ver morir aquel resquicio de Sol que aún quedaba crecían lentamente.

Llegó el momento en el que el Astro Rey se escondió tras las colinas, y la Luna miró ilusionada al cielo esperando verlo cuajado de brillantes estrellas.

Pero eso no ocurrió.

Cierto era que ya no quedaban rayos bermellones, ni tan siquiera cobrizos, pero la pobre Luna no cayó en la cuenta de que su redondo rostro iluminaba con tanta fuerza el manto celeste que las estrellas se perdían en su reflejo.

Pasó así aquella noche de verano, y la Luna se sintió desdichada.

Convenciose entonces de que debería esforzarse más para brillar menos, y así no eclipsar a sus compañeras, y eso hizo.

Cada noche, la Luna puso cuanto pudo de sí misma por menguar su luz, hasta que al cabo de los días apenas quedó de ella una pequeña porción brillante.

Complacida con el resultado de aquel laborioso trabajo, volvió la Luna a mirar al cielo de un cian fulminante.

Y siguió sin ver las estrellas.

Sin fuerzas para seguir menguando, la Luna quedó abatida y dejó de creer en el cielo estrellado.

Lentamente ésta volvió a crecer en brillo y redondez.

Pasó entonces que el verano murió y dio pie al otoño, cuando los vientos arrastran las nubes y se llevan al Sol lejos de las noches.

El cielo ya no fue cian, oscureció en un negro absoluto y fue entonces cuando la Luna alzó de nuevo la mirada.

Allí estaban: centenares de pequeñas estrellas tintinaban iluminadas dándole al cielo ese aspecto de manto de seda negra empedrado en cristales tallados que tanto había esperado ver.


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Espero que os guste, la hice con cariño... dice mucho de mi ^^